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Sala 3 – Exposición

ERMITA DE SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL (LA CORUJERA)

Fundada por el presbítero Juan García Calzadilla en tierras de su propiedad “donde llaman la Crucitta”, en el antiguo camino de Los Guanches, por disposiciones testamentarias realizadas el 22 de mayo de 1705 ante Ángel Domínguez Soler, escribano de La Laguna. Establece la obligatoriedad de celebrar misa todos los domingos y festividades de guardar, así como la de hacer dos fiestas anuales: una a San Salvador (6 de agosto) y la otra a San Bartolomé Apóstol (24 de agosto). 

Para su mantenimiento establece por cada una de las fiestas dos ducados y una dotación de cincuenta reales, que pagan los herederos del capitán Diego Martínez de Alayón, más “un quadro y hechura del S[eñor]r S[a]n Salvador, dos caxas de sedro grandes para los ornamentos, quatro taburetes de moscovia, una tassa de plata p[ar]a el cáliz y un Santo Christo pequeño”. 

            De las obras de construcción de la ermita se encarga Mateo Padrón Calzadilla, sobrino del fundador y primer capellán de la misma, que a partir de 1713 celebra en ella las festividades anuales limitadas con el paso del tiempo a las fundaciones en honor a San Bartolomé. 


     
 San Lázaro  Cuadro Ánimas – Siglo XX  Caliz

En torno al Concilio de Trento (1545-1563) y bajo su impulso, la fe va a encontrar una nueva forma para manifestarse; un sentido optimista del hombre que ha sido redimido y salvado. Todos los aspectos eclesiales se ven envueltos por esta nueva luz: la mirada barroca, centrándose en la iconografía de los Santos y en la Eucaristía, teniendo especial protagonismo la vida de Jesús como fuente de inspiración de los artistas.


     
 San Fernando – Siglo XVII (1676)  San Sebastián – Siglo XVIII Santa Rita – Siglo XIX
     
 Crucificado (muerto) – Siglo XIX  Crucificado (vivo) – Siglo XVIII  Banco – Siglo XX

“Y EL VERBO SE HIZO CARNE”.

La representación del Niño Jesús con actitudes adultas y con los objetos de su pasión va a ser uno de los principales temas desarrollados durante los siglos XVII y XVIII. Si antes llegaban obras compradas en Flandes y en la Península aparecen ahora artistas que reflejan en sus obras la sensibilidad religiosa de nuestro pueblo. Estos adorables Niños no dejan de esconder un doble significado: la inocencia de Jesús durante su infancia, representada en tiempo presente, y el inevitable dolor que a éste le traerá el futuro.


     
 Niño Jesús leyendo – Siglo XX  Niño Jesús Salvador de los males del mundo 

  Niño Jesús triunfador del mundo, el demonio y la carne – Siglo XVII

LA LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

La mayor parte de los objetos del ajuar litúrgico adquiridos por las iglesias, sobre todo en los primeros años tras su fundación, son generalmente de materiales sencillos debido a la precaria economía de las mismas, a excepción de los donados por particulares. Con el tiempo la parroquia hará todo lo posible por ir adquiriendo objetos de materiales más nobles.

Desde finales del siglo XVI y coincidiendo con el periodo de los grandes papas (Sixto V, Pablo V, Urbano VIII, Alejandro VII, Inocencio IX), los grandes reyes (Felipe II, Leopoldo I, Luis XIV), y de los grandes santos (San Carlos Borromeo, Santa Teresa de Jesús, San Francisco de Sales, San Vicente Ferrer), se producen modificaciones en la liturgia. Ésta ya no será la participación activa de la celebración del misterio de Cristo, sino mas bien su contemplación de manera casi teatral.

La Iglesia ofrece sus sacramentos como ayuda espiritual y colabora con generosidad con sus recursos en los momentos difíciles, cuando la necesidad o el dolor llegaban a los hogares. La magnificencia de Cristo dentro del templo entra ahora por los ojos, creándose objetos litúrgicos de gran riqueza visual en los que el oro y la plata son los protagonistas y deslumbran con su brillo al espectador.

     
  Zapatitos del Niño Jesús – Siglo XVIII  Corona del Niño Jesús – Siglo XVIII  Venera – Siglo XVIII (1729) 
     
 Bandeja – Siglo XVIII   Portapaz – Siglo XVIII Crismeras – Siglo XVII  

 

 

 

 

 Corazón – Siglo XX

Bandeja  Vinajeras y bandeja – Siglo XX       Acetre e Hisopo- Siglo XVIII Naveta y cuchara – Siglo XVII Incensario – Siglo XVII        Cruz de altar – Siglo XVII  Portaviático – Siglo XX Lavamanos – Siglo XX 

 

LA RENOVACIÓN LITÚRGICA 

Hablar de la Eucaristía es hablar de la presencia real de Cristo en el Sacramento, sin referencia alguna al sacrificio y la comunión.

La Eucaristía es ante todo un misterio y así debe de parecer. De ahí las Exposiciones Solemnes del Santísimo Sacramento, los grandes ostensorios enmarcados en nimbos dorados para significar que Jesús es el sol de la Iglesia; o el rico ajuar con el que se enriquece el rito. Los antiguos altares son sustituidos por nuevos retablos cuyo centro lo ocupa ahora el lugar para la custodia del Santísimo y el trono para la exposición sacramental.

     
Cáliz  Caliz Copón – Siglo XVIII
   
 Custodia – Siglo XVII Custodia – Siglo XVIII 

 

 

 

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